El arquitecto es aquella persona capaz de plasmar una idea en arte plástico como un dibujo para después hacerlo físicamente, es decir, en un sitio concreto poder plasmar en «3D» aquella idea u obra.

Por eso los arquitectos son otra clase de artista, tal vez de los que más complejidad aportan a sus trabajos; porque no basta con dibujarlo, sino que tiene como meta hacerlo realidad y para ello no solo se requiere de capacidad artística; que ya es mucho decir, sino también de mucha técnica y conocimiento sobre el entorno.

A pesar de identificar al arquitecto como un señor que realiza edificios u obras simples, sin personalidad, cada uno tiene su parte interior más imaginativa que hace echar a volar en algún momento. Por lo que no se conforma con hacer obras sin personalidad, o no con la que él quiere reflejar.

Siempre va a tener, o habría de tener esa ambición, ya que conoce esa técnica de la que hablaba antes.

Lo que quiero decir es que todos podemos imaginar una obra nuestra, e incluso dibujarla, pero la técnica, experiencia y conocimiento del entorno, de cualquiera de ellos, no los tenemos; y el arquitecto que sí la tiene, aspira a plasmar esa imaginación.